domingo, 18 de noviembre de 2012
La compra de un iPhone 5
Es curioso, pero la compra de mi iPhone 5 viene de una parte poco racional,simplemente emocional.
Yo no soy una persona impulsiva,todo lo medito,lo razono. Pero con el mundo de la tecnología no lo consigo.
Vengo de un Samsumg Galaxy S3, vendido hace una semana para comprar un Nexus 4. Pero por todos es conocido lo mal que fue la venta de este dispositivo. Después de intentar comprarlo a las 00:00h del martes y comprobar que no saldría a la venta hasta las 9:00h, allí estuve para ver como delante de mis narices algunos conseguían efectuar la compra y yo me quedaba sin él. Después de esto, me dediqué a buscar información de como habían ido las ventas y cuando volverían a tener stock. No tuve respuesta a ninguna de mis preguntas, no se sabe cuantos Nexus se pusieron a la venta ni cuando volverían a tener stock. Ante esto,y con un HTC One S prestado con la pantalla partida, empecé a mirar el iPod Touch para subsanar la falta de móvil. Mi idea era usar el iPod como reproductor de Podcast, Spreaker, Twitter... Y cuando se pusiera a la venta el Nexus 4, comprarlo para usarlo como móvil. Para mi, Android está mucho más evolucionado que iOS para móviles, pero el tema multimedia y algunas aplicaciones son mucho mejores en iOS. De ahí que la combinación era perfecta con la única pega de llevar dos dispositivos en vez de uno.
Mirando el iPod, siempre le echaba el ojo al iPhone 5 que podía ser un muy buen móvil y reproductor, teniendo en cuenta que faltarían algunas funciones de Android. Pregunté por la disponibilidad del iPhone y me informaron que también estaba agotado.
Pues con todo esto llegó el fin de semana y me decidí a acercarme a la Apple Store a mirar si me acababa de convencer por el iPod Touch. Una vez dentro ya estaba decidido a comprar el iPod cuando vi que un comprador salía con un iPhone 5. Pregunté si es que tenían en stock y me dijeron que si. Estaba ante la oportunidad de volver a tener un móvil propio. Y dicho y hecho. A la medía hora ya estaba saliendo de la Apple Store con un iPhone 5.
Mi primera impresión sobre él es que es muy similar a los anteriores iPhones. Que está muy lejos de las opciones de Android, pero todo y con eso es un magnifico teléfono. Tendré que adaptarme otra vez a iOS y hacer las cosas de otra maneara. Pero con él voy a tener un móvil con el tamaño perfecto para el bolsillo, con una calidad de hardware y de aplicaciones estratosférica y un consumo de batería más lógico. Dicho esto solo me queda usarlo y disfrutarlo, dejando de lado los Pros y los Contras. Ahora este es mi móvil y el próximo ya vendrá.
¿Que opináis? ¿Hubierais esperado un poco para comprar el Nexus? Un saludo!!!
domingo, 11 de noviembre de 2012
Cerrando el círculo
Supongo que todos habréis probado esos auriculares de botón con almohadillas. No estoy muy puesto en el tema pero si no me equivoco deben de ser los primeros auriculares de botón que existieron.
Yo no suelo escuchar música y por lo tanto nunca he sido un experto en audio, pero hace unos años empecé mi odisea en la búsqueda de los auriculares perfectos.
Empecé la búsqueda de auriculares que sonaran mejor y que fueran bonitos. Y esta a sido mi perdición hasta ahora, o eso creo.
Mis primeros auriculares mejorados fueron unos Philips con almohadillas de goma.
Después tuve unos Sony sin almohadillas y con el cable estilo collar que me servía para colgar el mp3 y además no se enrollaban los cables. Al no tener almohadillas me limitaba el uso, porque por un lado se me caían de vez en cuando y por otro me dolían al rato. Utilicé estos hasta que me compré un iPod nano. Usé los de Apple durante un tiempo, pero también me hacían daño al rato de usarlos. Para remediar esto, compré unos Sennheiser intrauditivos que mejoraban el audio y el cable asimétrico era muy cómodo. Con ellos se acabaron los dolores...
Fueron perfectos, hasta que me compré un iPhone 4s y los retoqué para poder utilizarlos con el iPhone más la carcasa. Eran cómodos pero quedaba mal tener unos auriculares de una gama alta retocados por mi. Entonces me compré unos Sony parecidos a los Sennheiser y los utilicé. Con ellos descubrí el mundo de los podcast y dejé de escuchar música. Ahora la calidad ya no era tan importante pues los podcast no son una maravilla en calidad de audio.
Empecé a consumir podcast sin parar, siempre que podía. Andando por la calle, y trabajando me di cuenta de que había algo en el sonido que no me gustaba. Era el efecto tapón. Andando escuchaba mis pasos, mi respiración y exagerando un poco, el corazón... Y eso empezó a molestarme. Se convirtió en algo muy molesto. Entonces Apple presentó los Earpods. Me los compré y vi como ese efecto no existía con ellos, parecían los auriculares perfectos otra vez. Pero no fue así, a la semana los devolví porque me hacían daño.
Utilicé de nuevo los Sony y volví a escuchar mi respiración, mis pasos... Ahí fue cuando saqué del armario los auriculares de Apple antiguos, los redondos. El sonido era como a mi me gustaba para escuchar podcasts. Pero me dolían. ¿Era imposible encontrar unos auriculares que me fueran bien? Parecía que si.
Cada vez que iba a un centro comercial me ponía a buscar auriculares que no fueran intrauditivos pero, o eran de Apple, o eran de los antiguos y feos...
Ayer me dio el arrebato y me compré los antiguos y feos. No los quiero lucir, eso ya me da igual, quiero comodidad y escuchar los podcast no requiere una gran calidad. Hoy he estado todo el día con ellos puestos y me he sentido muy cómodo. Las almohadillas se que durarán poco, y más con mi trabajo. Pero cuando las pierda o las ensucie probaré sin ellas. Y si me duele la oreja compraré un pack de almohadillas, que se que las venden. Y así seguiré, hasta que consiga unos auriculares semejantes, pero con más cosas que pido yo: mono-cable asimétrico, control de volumen y pausa, micro, estética... Y algunas cosas más que se me ocurrirán con el paso del tiempo. Pero mientras, y por ahora, he cerrado el circulo, he vuelto al origen.
¿Que opináis de este tema? ¿Que auriculares utilizáis vosotros?
Un saludo
Yo no suelo escuchar música y por lo tanto nunca he sido un experto en audio, pero hace unos años empecé mi odisea en la búsqueda de los auriculares perfectos.
Empecé la búsqueda de auriculares que sonaran mejor y que fueran bonitos. Y esta a sido mi perdición hasta ahora, o eso creo.
Mis primeros auriculares mejorados fueron unos Philips con almohadillas de goma.
Después tuve unos Sony sin almohadillas y con el cable estilo collar que me servía para colgar el mp3 y además no se enrollaban los cables. Al no tener almohadillas me limitaba el uso, porque por un lado se me caían de vez en cuando y por otro me dolían al rato. Utilicé estos hasta que me compré un iPod nano. Usé los de Apple durante un tiempo, pero también me hacían daño al rato de usarlos. Para remediar esto, compré unos Sennheiser intrauditivos que mejoraban el audio y el cable asimétrico era muy cómodo. Con ellos se acabaron los dolores...
Fueron perfectos, hasta que me compré un iPhone 4s y los retoqué para poder utilizarlos con el iPhone más la carcasa. Eran cómodos pero quedaba mal tener unos auriculares de una gama alta retocados por mi. Entonces me compré unos Sony parecidos a los Sennheiser y los utilicé. Con ellos descubrí el mundo de los podcast y dejé de escuchar música. Ahora la calidad ya no era tan importante pues los podcast no son una maravilla en calidad de audio.
Empecé a consumir podcast sin parar, siempre que podía. Andando por la calle, y trabajando me di cuenta de que había algo en el sonido que no me gustaba. Era el efecto tapón. Andando escuchaba mis pasos, mi respiración y exagerando un poco, el corazón... Y eso empezó a molestarme. Se convirtió en algo muy molesto. Entonces Apple presentó los Earpods. Me los compré y vi como ese efecto no existía con ellos, parecían los auriculares perfectos otra vez. Pero no fue así, a la semana los devolví porque me hacían daño.
Utilicé de nuevo los Sony y volví a escuchar mi respiración, mis pasos... Ahí fue cuando saqué del armario los auriculares de Apple antiguos, los redondos. El sonido era como a mi me gustaba para escuchar podcasts. Pero me dolían. ¿Era imposible encontrar unos auriculares que me fueran bien? Parecía que si.
Cada vez que iba a un centro comercial me ponía a buscar auriculares que no fueran intrauditivos pero, o eran de Apple, o eran de los antiguos y feos...
Ayer me dio el arrebato y me compré los antiguos y feos. No los quiero lucir, eso ya me da igual, quiero comodidad y escuchar los podcast no requiere una gran calidad. Hoy he estado todo el día con ellos puestos y me he sentido muy cómodo. Las almohadillas se que durarán poco, y más con mi trabajo. Pero cuando las pierda o las ensucie probaré sin ellas. Y si me duele la oreja compraré un pack de almohadillas, que se que las venden. Y así seguiré, hasta que consiga unos auriculares semejantes, pero con más cosas que pido yo: mono-cable asimétrico, control de volumen y pausa, micro, estética... Y algunas cosas más que se me ocurrirán con el paso del tiempo. Pero mientras, y por ahora, he cerrado el circulo, he vuelto al origen.
¿Que opináis de este tema? ¿Que auriculares utilizáis vosotros?
Un saludo
domingo, 4 de noviembre de 2012
Una cosa te lleva a la otra
Como una cosa te lleva a la otra podría ser una buena manera de empezar este blog.
No, no estoy escribiendo esto porque haya decidido tener un blog. Estoy escribiendo esto por que el destino me ha traído hasta aquí.
Esto lo escribo de camino al trabajo, un domingo por la mañana, andando por la calle.
Todo se debe a que no encuentro una dirección de correo electrónico. Entro en el blog de la persona a la que sigo, y sigo sin encontrar su mail. Me decido ha comentar un articulo suyo y me dice WordPress que debo estar registrado. Me registro, y me da la opción de escribir mi propio blog.
Así empieza todo. O no empieza nada. El tiempo lo decidirá, al no ser que yo decida intervenir.
No, no estoy escribiendo esto porque haya decidido tener un blog. Estoy escribiendo esto por que el destino me ha traído hasta aquí.
Esto lo escribo de camino al trabajo, un domingo por la mañana, andando por la calle.
Todo se debe a que no encuentro una dirección de correo electrónico. Entro en el blog de la persona a la que sigo, y sigo sin encontrar su mail. Me decido ha comentar un articulo suyo y me dice WordPress que debo estar registrado. Me registro, y me da la opción de escribir mi propio blog.
Así empieza todo. O no empieza nada. El tiempo lo decidirá, al no ser que yo decida intervenir.
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